Capítulo 2: El mensaje cifrado de (.)Antúnez con gpg

A media tarde, mientras la vecina acababa de instalar su primer Debian (con una cara entre el pánico y la fascinación que me recordaba a mi primera vez con el grub-install), mi cliente de correo hizo ping. Un correo sin asunto, sin remitente, con un adjunto de 4 KB llamado readme.asc. Olía a gloria, a vino viejo, a pasado oscuro.

$ file readme.asc
readme.asc: PGP message, signed

$ cat readme.asc
-----BEGIN PGP MESSAGE-----

hQEMA6k3L9... [resto cifrado] ...
=Lh5a
-----END PGP MESSAGE-----

PGP. Por supuesto. Era su marca de fábrica, su firma invisible, su CTRL+H preferido. Solo conocía a una persona en el universo conocido capaz de escribirme por PGP sin avisar y desde un correo que se autoquemaba: .(punto)Antúnez.

  • Vecina, agárrate que tenemos amigo del alma en el buzón.
  • ¿Linares?
  • No, el otro. El del punto.

Miró la pantalla como quien mira un ovni. Yo tenía mi llave privada desde hacía siglos, pero no la suya pública. Así que toqué a la puerta del servidor de claves:

$ gpg --keyserver hkps://keys.openpgp.org \
      --search-keys "antunez"

Nada. Ni rastro. Ese hombre no subía su clave a ningún keyserver, por supuesto, el punto del nombre lo decía todo. Pero al pie del mensaje, disimulada entre las últimas líneas, venía una URL .onion. La abrí con torbrowser, descargué un .asc público y lo importé:

$ gpg --import antunez_pub.asc
gpg: key 0xDEADBEEF42: public key ".(punto)Antunez <punto@.hidden>" imported
gpg: Total number processed: 1
gpg:               imported: 1

Bonita clave. Con ella verifiqué y descifré:

$ gpg --decrypt readme.asc
gpg: Signature made Wed Apr 15 03:33:17 2026 CEST
gpg: Good signature from ".(punto)Antunez"

Linux, GNU/Linux para ser más exactos, sé que me lees.
Vargas no cayó. Ahora se llama systemd-badd. Mira tu
máquina. Bar de Malasaña, calle Espíritu Santo, 9,
mañana 19:30. Ven solo. La vecina que no sepa.
.(punto)

Me quedé quieto como un proceso zombi. La vecina me miraba.

  • ¿Quién te escribe?
  • Un conocido que, se supone, ya no existe.
  • ¿Otro hacker?
  • GNU/Linux, para ser más exactos, aquí nadie es hacker. Somos administradores de sistemas con problemas de autoestima.

Le prometí que le contaría después. Mentí. Siempre miento cuando digo «te lo cuento después»: es un alias para /dev/null. Ella se encogió de hombros y se fue a pelearse con su primer apt update. Yo me puse un Marqués de Paparrucha 2010 GA, un tinto con carácter de release estable pero notas de beta agresiva, y me senté a recordar.

.(punto)Antúnez. Tres años sin saber de él. Se fugó en el cap. 20 con un CTRL+H memorable. Ahora reaparecía, y lo hacía con la elegancia de siempre: cifrado, firmado y con punto. No sé qué inquietaba más, si el mensaje en sí o que me citase a las 19:30 exactas. La precisión de sus horas era, tradicionalmente, inversamente proporcional a la seguridad del encuentro.

Cifré mi respuesta para mandarla al .onion:

$ echo "Allí estaré. ¿Contraseña?" | \
    gpg --encrypt --armor -r "antunez" \
        --sign --local-user jorge@local \
        > respuesta.asc

La subí al drop anónimo. Lo apagué todo. La vecina ya había montado su usuario y estaba escribiendo su primer comando de la mano:

$ whoami
vecina

Le aplaudí. Ella sonrió. Yo no dormí.

Al día siguiente, a las 19:30, iba a bajar a Malasaña a ver a un fantasma con punto.